La usaron y la borraron

Hoy leí la historia de una mujer y no pude dejar de pensar en ella.

Se llamaba Brownie Wise. Era mamá soltera, divorciada y sin título universitario.

Y fue ella la que vio algo que nadie más estaba viendo.

Habían inventado un producto buenísimo, pero en tiendas no se vendía. No porque fuera malo. Porque nadie estaba explicando bien por qué importaba.

Ella lo entendió antes que todos.

Lo llevó a las casas. Lo volvió conversación. Lo volvió confianza. Lo volvió algo que otras mujeres podían ver, tocar y recomendar.

Y así ayudó a construir un imperio.

Luego la borraron.

Literalmente borraron su lugar en la historia.

Y lo que más me pegó de todo eso no fue solo la injusticia. Fue pensar cuántas veces pasa algo parecido, nada más que en versiones más pequeñas y silenciosas.

Cuántas mujeres sostienen muchísimo todos los días y aun así sienten que nadie lo ve del todo.

A veces en el trabajo. A veces en su casa. A veces en la crianza.

Hacen que todo camine. Resuelven. Anticipan. Cuidan. Organizan. Sostienen. Y como nadie aplaude lo cotidiano, parece que vale menos.

Supongo que por eso esta historia se me quedó dando vueltas.

Porque detrás de muchísimas cosas que crecen bien, hay una mujer sosteniendo más de lo que se nota.

En Georgie Boy pensamos mucho en eso. En acompañar a quienes acompañan. En no perder de vista todo lo que una mamá hace, incluso cuando nadie más lo ve completo.

Con cariño,
Georgina

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